sábado, 23 de octubre de 2010

PELÍCULA: ZODIACO




Desde video clips musicales, retratando la valiosa música y voz del genial Sting, en imágenes precisas y perfectas en blanco y negro, hasta filmes de suspenso y crimen como “Los Siete Pecados Capitales”, describiendo el odio, la venganza y la locura con una fotografía cruda y actuaciones memorables. El responsable: David Fincher. Un director que mantiene un estilo narrativo exacto como máxima característica. Zodiaco, su última película, reivindica a este realizador, colocándolo en la lista, una vez más, de los realizadores más representativos de este año. Y estimado lector, un detalle más: Trabaja en Hollywood.

Zodiaco, una cinta que revela la táctica de un asesino que mata a sangre fría. El protagonista de estos sucesos, es etéreo y tácito. Todo el mundo le teme. Los policías lo persiguen. La gente lo odia. Él nunca aparece. Durante años se mantiene intacto porque no deja huellas ni ningún rastro. Un perfecto asesino.

El 20 de diciembre de 1968 una pareja es atacada. Ella muere. Él sobrevive. Localidad: Vallejo. Principales motivos: Crimen pasional. Un año después ocurre otro asesinato. Esta vez, mediante una carta anónima mandada a dos medios escritos, junto con un mensaje codificado, el asesino revela detalles del asesinato.

Es así cómo el inspector David Toschi (Mark Ruffalo) toma el caso y se mete en las oscuridades de la nada y resolver los asesinatos en serie se le hace más que difícil. Toschi, junto con su colega William Armstrong (Anthony Edwards) investigan exhaustivamente cada mínimo detalle.

La secuencialidad y la narración son precisas. La cámara no es violenta durante el registro de los asesinatos. Las imágenes son más bien frías y duras. Una atmósfera de soledad encuentra elementos desolados. Una pareja y el asesino. Nada más rodea el plano que por cierto se aleja en algunos asesinatos y se acerca en otros. Según las circunstancias, el ángulo es variado y exento de monotonías.

Mientras la policía de San Francisco, lugar en donde ocurre el segundo asesinato, busca a algún sospechoso, mientras viaja a Vallejo por pistas e investiga las relaciones entre un asesinato y otro, El diario La Crónica de San Francisco, junto con Paul Avery (el genial: Robert Downey Jr.), redactor principal de la sección policial, como buen periodista, quiere saber la verdad e informar al público la verdad de lo sucedido. Inclusive, encontrar al asesino antes de los mismos policías.

En este tiempo, existe una pequeña relación amical entre Toschi y Avery por recibir ambos, notas anónimas del supuesto asesino que se hace llamar: Zodiaco. Una de sus peculiaridades es que acompañado de la nota, adjunta mensajes encriptados. Utilizando varios códigos, revela pequeños mensajes.

A esta persecución, se le suma un caricaturista que trabaja en La Crónica de San Francisco. Robert Graysmith (Jake Gyllenhaal), un joven artista que tiene mucha pasión por los acertijos, observa los acontecimientos de lejos pero su sentido de responsabilidad hacia con la ciudad se ve reforzado con el tiempo y con los injustos asesinatos. Decide también ir tras los pasos del fantasmal “zodiaco”.

Toda la historia sucede de manera ordenada y ejemplar. Las escenas y la participación de cada uno de los personajes es consecuencia pero llevada a la pantalla con un magistral sentido de la naturalidad. Downey Jr. junto a su personaje de periodista relajado y entrometido revive y realza la película. Su personaje es interesado, expresivo, suspicaz. Su relación con el zodiaco se vuelve muy personal. Tanto así que a lo largo de la película, su personalidad se va degenerando, llegando al extremo de convertirse en alcohólico y dejar su trabajo en un importante diario. La responsabilidad que ejerce autónomamente en descifrar los asesinatos, se diluye en la gaseosa y vaga certeza de restringirse sólo y únicamente a las evidencias.

Ruffalo y su personaje de inspector de la policía (Toschi) a cargo de uno de los casos más complicados en esa época lo convierte en un vigilante inagotable. Su colega William desiste y no soporta la presión. La presión de él mismo, de su trabajo y la de su familia. David Toschi no se rinde y tras sentirse seguro de poder con el asesino, no pierde ni un segundo en investigar a fondo el caso. Hay indicios fuertes sobre uno de los sospechosos. Hay evidencia circunstancial. Hay todo menos la evidencia clara. Ni siquiera la prueba de escritura. Hay todo y no hay nada. Toschi se cansa y no soporta tampoco. Se retira de la policía. No encuentra nada.

Greysmith va apareciendo de manera cuantitativa. Su resurgimiento se vuelve importante al final de la película. Su obsesión por encontrar al zodiaco se vuelve tan fuerte como la obsesión de los dos personajes antes mencionados. Su vida personal se va desintegrando. Tiene la seguridad de poder hacerlo. Tiene la suficiente confianza de que su habilidad puede manejar y puede llevarlo por caminos que nadie ha ido. Su esposa y sus hijas lo dejan. Él no recapacita. Le duele la situación pero no puede con su genio.

Quién lo hubiese imaginado. Tres personas totalmente diferentes con un asesino y una obsesión en común. Un policía, un periodista y un caricaturista. Conciencia perdida entre ellos. Una soledad en la monotonía. Una búsqueda de adrenalina en la absorta y enternecedora imagen de ser héroe. Tratar de salvar al mundo de un asesino con tan sólo una personalidad pueril. Herramientas delicadas y sociales que impidieron su posible resultado. La familia siempre es responsable para lo bueno y para lo malo. Simpleza en la natural mente del asesino y del perseguidor. Buena luz y un buen clima. Movimientos y representación impecable. Rock clásico. David Fincher y un buen trabajo. Una buena mezcla de géneros. Un buen resultado.

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