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martes, 23 de noviembre de 2010

HARRY POTTER Y LAS RELIQUIAS DE LA MUERTE I


Y quién lidera el box office esta semana?

Adivinen:


125 Millones de dólares para Harry, seguido de Megamind con sólo 16 millones.


Harry Potter y las Reliquias de la Muerte (Harry Potter and the Deathly Hallows) es una película épica y fantástica de dos partes dirigida por David Yates, escrita por Steven Kloves y basada en la última novela homónima de J.K. Rowling. La película está producida con Dadiv Heyman y David Barron. Las dos partes conforman el séptima y último episodio de la serie fílmica Harry Potter.

La historia presenta a Harry Potter y sus amigos en busca del secreto de la inmortalidad de Voldemort y así poder destruirlo. La película está protagonizada por Daniel Radcliffe como Harry Potter, junto a Rupert Grint y Emma Watson como sus mejores amigos Ron Weasley y Hermione Granger.

La primera parte fue estrenada el 19 de noviembre de 2010 en 2D y en formato IMAX, y la Segunda Parte será estrenada en 2D, 3D y formato IMAX para el 15 de julio de 2011.

Fuente: Wikipedia

lunes, 15 de noviembre de 2010

CRITICA DE PELÍCULA: ACTIVIDAD PARANORMAL 2




Actividad paranormal 2 cumple con todo. Es intensa, directa y envuelve la atmósfera con un suspenso muy bien pensado. A pesar de que la Paramount ha invertido 2 millones en su producción y otros más en publicidad, deja que la película lleve una línea continua y persiste con el hilo conductual de la primera película.


Más personajes, más suspenso, más efectos especiales. Esto no quiere decir que mientras más elementos existan, será mejor, sin embargo, todos están sutilmente justificados y cada uno cumple una función específica. El único personaje que no tiene mucha participación y por ende es fácil de olvidar es de la empleada latina. Una señora mayor, que habla en español, pero entiende inglés. Cliché de lo más burdo y grotesco, pero si olvidamos ese impase, ese dolor de cabeza, podremos darnos cuenta de una obra bien hecho, que cumple su propósito.


Por varias semanas, Actividad paranormal 2 lideró la taquilla norteamericana. Ganando más de 50 millones de dólares, la cual sólo invirtió en producción 2 millones ha sido hasta ahora la sucesora de “Sexto Sentido”, guardando obviamente sus diferencia y sus distancias.


Manoj Night Shyamalan es un director astuto y perverso en el mejor sentido de la palabra. No obstante, “Actividad Paranormal 1 y 2” tiene lo suyo, tiene el género muy marcado pero la creatividad dispersa y genuina.


Los gritos, los sonidos, la mezcla de sonido son reales, verosímiles y tenebrosos. Un pequeño ruido es mucho más efectivo que una sinfónica en Sol mayor y dirigida por maestros de la música clásica. Bueno, salvo una o dos excepciones (La profecía, entre otros).


Los planos son repetidos, iguales, oscuros sin sonido y asustan una y otra vez. Es increíble cómo podemos tener miedo del mismo plano así no suceda absolutamente nada. Eso es lo más ejemplar de una película como esta.


Sin lugar a dudas esta es mucho mejor que la primera parte. No sé si por los memorables efectos especiales, o por las situaciones, pero la recomiendo completamente.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

PELÍCULA: COMER, REZAR, AMAR CON JULIA ROBERTS Y JAVIER BARDEM


La película Comer, rezar, amar nos inunda con los miles de gestos y expresiones de la hermosa Julia Roberts. La podemos observar un millón de veces triste, melancólica, feliz o enamorada, y aún así la podemos seguir viendo una y mil veces más. Los primeros planos expresan pasión, amor, fe y mucho ritmo secuencial, en el cual podemos navegar suavemente por diferentes situaciones.

Esta película intenta recorrer y representar culturas diferentes, contrarias, opuestas entre sí en todo sentido. Si ésta fue su intención, lo logró completamente.

La cultura de meditación de los países orientales es precisa, diversa y desordenada. Sin embargo, la profundidad mental y filosófica es importante y vital para la supervivencia del ser humano occidental y eso lo muestra el director de una manera sutil y directa al mismo tiempo. El acto de meditación está representado de una buena manera. Exacto y normal. No es exagerado y tampoco alucinatorio en el sentido abstracto de la metáfora sublime de la idea inherente a la metafísica ideal y real del sentido de la meditación.

La simplicidad de las ideas está reforzada de manera continua, lo que permite comprender y entender el misticismo que encierra la meditación. Al parecer, ella logra comprender y aceptar la vida tal y como proviene de la naturaleza.


Por otro lado, la vida en Europa es particular y muy parecida a la esencia de llevar una vida complaciente y deliciosa. Lo más representativo, el aleph de Borges, en la vida europea es la comida. La comida encierra todo un mundo sintetizado en un ritual pequeño pero significativo. El acto de comer no es sólo un acto, sino un placer disfrazado de simplista. Sin embargo, hay que saber apreciarlo. Los detalles son importantísimos. La lechuga, la carne, los guisos, el vino son personajes principales y elementales en una buena comida. Julia Roberts encuentra la perfecta unión. Encuentra un personaje que vive gracias a un buen plato de fideos con carne. Eso basta para complacerla. Encuentra una vida perfecta con elementos simples.

Otro de los temas, y no muy bien tocados, es el tema del amor. Un tema importante, sin embargo, mal llevado. Si bien es cierto, las primeras escenas en la cual se muestra al personaje de Julia Roberts lidiando con su nuevo novio son interesantes y ácidas, no logran completarse con un buen desenlace. El final es fácil de imaginar. No presenta ningún cambio significativo, ningún interés por mantener lo imaginativo. El director se equivoca demasiado. Claro, sabemos que es una película de Hollywood y de Julia Roberts y por ende, no puede ser complicada, pero tampoco es para mandar al abismo todo el excelente esfuerzo del director Ryan Murphy.
Es fácil observar la mano facilista de la productora para que se mantenga accesible al público facilista y mediocre.

Recomiendo la extensa y real interpretación de Julia Roberts, pero no la de Javier Bardem. Es insoportable, absurdo, irreal y penosamente cursi. También recomiendo la relación de Julia Roberts con su nuevo novio, con diálogos excelentes y precisos. La transformación del personaje de Julia es importantísima. Su viaje físico e interno. En resumen, una película bien desarrollada, producida y dirigida. La fotografía no es de las mejores, sin embargo ayuda y sirve para contar la historia. Y como siempre, Julia Roberts es increíble en todo sentido. Gracias Julia.


martes, 26 de octubre de 2010

NOTICIA DE PELÍCULA: NUEVO FILM DE CLINT EASTWOOD, HEREAFTER O MÁS ALLÁ DE LA VIDA




La película del maestro Clint Eastwood ya se estrenó en algunos festivales de cine y en algunas partes de Estados Unidos. Europa espera el film en Enero y nosotros, los peruanos, esperamos que venga pronto.

La protagoniza Matt Damon, dura 129 minutos.


Trata sobre la vida de tres personajes. Un niño londinense que pierde a su hermano gemelo, una mujer que vive una experiencia cercana a la muerte durante un tsunami, y un hombre de lo más común que tiene un don: comunicarse con los muertos. A través de ellos Eastwood va hilando su historia, que a partir de este pequeño avance comparte con gran parte de sus creaciones ese aire íntimo, costumbrista y lento de muchos de sus mejores trabajos.
Encontré una excelente sinopsis, pero en inglés.

Plot of Hereafter:
“George (Matt Damon) is a ‘handsome, shy, soft-spoken’ factory worker who can talk to the dead but prefers not to.
Meanwhile, across the world, two different plotlines play out that are touched by tragedy:
- beautiful French journalist Marie (Cecile De France) recovers from a near-death experience in the 2004 tsunami, then becomes increasingly gripped with questions about what she saw before she was revived.
- at the same time in London, a drug-addicted English single mother, played by Lyndsey Marshal, loses one of her twin 10-year-old sons in a car accident…
The three parallel stories eventually intersect: three lonely people, cut off from the ones they love, searching for answers about what lies beyond life.”

Lo único que queda es esperar que llegue a nuestra cartelera y disfrutar como siempre del gran Clint.

lunes, 25 de octubre de 2010

PELÍCULA: THE EXPERIMENT O EL EXPERIMENTO




"El experimento" es una película intensa, directa y fiel al estilo evolutivo de una interesante película.


Adrien Brody y Forest Whitaker, actores principales de la película, están precisos, aunque Whitaker se lleva la interpretación por encima de las nubes. Si bien es cierto, el gran Brody es cumplidor y le creemos absolutamente todo, tanto sus ideas como sus comportamientos, y que por cierto podría ser aún más real que el de Whitaker, sin embargo, el actor del "ultimo rey de Escocia" se lleva de lejos el Oscar al mejor actor principal.


Su fuerza interpretativa sin exagerar, sus palabras medidas al milímetro convergen dentro de un espectro fúnebre de la moral y la ética.


La película entretiene desde el principio, inventa una atmófera clara, brillante, con mucha luz y una fotografía precisa y excelente para darnos cuenta sobre lo que el director Paul Scheuring quiere presentar.


Sin embargo, el final es apurado, sin puntos críticos. Me refiero no al desenlace de la historia principal, sino a los detalles últimos, a los ultimos minutos. La historia pierde fuerza, aparecen mil escenas en una y no podemos distinguir entre una cosa y otra y todo se vuelve fácil, simple, externo a la crudeza que vimos durante la historia principal.


En resumen, la película es interesante, me quedo con esta apreciación pues podríamos resumir todo como simplista y vacío, por el final, pero no haré eso, todo lo contrario, recomendaré verla y sobre todo, recomendaré ponerle más atención a las excelentes actuaciones de los ganadores de Oscar, Forest Whitaker y Adrien Brody.


sábado, 23 de octubre de 2010

PELÍCULA: ZODIACO




Desde video clips musicales, retratando la valiosa música y voz del genial Sting, en imágenes precisas y perfectas en blanco y negro, hasta filmes de suspenso y crimen como “Los Siete Pecados Capitales”, describiendo el odio, la venganza y la locura con una fotografía cruda y actuaciones memorables. El responsable: David Fincher. Un director que mantiene un estilo narrativo exacto como máxima característica. Zodiaco, su última película, reivindica a este realizador, colocándolo en la lista, una vez más, de los realizadores más representativos de este año. Y estimado lector, un detalle más: Trabaja en Hollywood.

Zodiaco, una cinta que revela la táctica de un asesino que mata a sangre fría. El protagonista de estos sucesos, es etéreo y tácito. Todo el mundo le teme. Los policías lo persiguen. La gente lo odia. Él nunca aparece. Durante años se mantiene intacto porque no deja huellas ni ningún rastro. Un perfecto asesino.

El 20 de diciembre de 1968 una pareja es atacada. Ella muere. Él sobrevive. Localidad: Vallejo. Principales motivos: Crimen pasional. Un año después ocurre otro asesinato. Esta vez, mediante una carta anónima mandada a dos medios escritos, junto con un mensaje codificado, el asesino revela detalles del asesinato.

Es así cómo el inspector David Toschi (Mark Ruffalo) toma el caso y se mete en las oscuridades de la nada y resolver los asesinatos en serie se le hace más que difícil. Toschi, junto con su colega William Armstrong (Anthony Edwards) investigan exhaustivamente cada mínimo detalle.

La secuencialidad y la narración son precisas. La cámara no es violenta durante el registro de los asesinatos. Las imágenes son más bien frías y duras. Una atmósfera de soledad encuentra elementos desolados. Una pareja y el asesino. Nada más rodea el plano que por cierto se aleja en algunos asesinatos y se acerca en otros. Según las circunstancias, el ángulo es variado y exento de monotonías.

Mientras la policía de San Francisco, lugar en donde ocurre el segundo asesinato, busca a algún sospechoso, mientras viaja a Vallejo por pistas e investiga las relaciones entre un asesinato y otro, El diario La Crónica de San Francisco, junto con Paul Avery (el genial: Robert Downey Jr.), redactor principal de la sección policial, como buen periodista, quiere saber la verdad e informar al público la verdad de lo sucedido. Inclusive, encontrar al asesino antes de los mismos policías.

En este tiempo, existe una pequeña relación amical entre Toschi y Avery por recibir ambos, notas anónimas del supuesto asesino que se hace llamar: Zodiaco. Una de sus peculiaridades es que acompañado de la nota, adjunta mensajes encriptados. Utilizando varios códigos, revela pequeños mensajes.

A esta persecución, se le suma un caricaturista que trabaja en La Crónica de San Francisco. Robert Graysmith (Jake Gyllenhaal), un joven artista que tiene mucha pasión por los acertijos, observa los acontecimientos de lejos pero su sentido de responsabilidad hacia con la ciudad se ve reforzado con el tiempo y con los injustos asesinatos. Decide también ir tras los pasos del fantasmal “zodiaco”.

Toda la historia sucede de manera ordenada y ejemplar. Las escenas y la participación de cada uno de los personajes es consecuencia pero llevada a la pantalla con un magistral sentido de la naturalidad. Downey Jr. junto a su personaje de periodista relajado y entrometido revive y realza la película. Su personaje es interesado, expresivo, suspicaz. Su relación con el zodiaco se vuelve muy personal. Tanto así que a lo largo de la película, su personalidad se va degenerando, llegando al extremo de convertirse en alcohólico y dejar su trabajo en un importante diario. La responsabilidad que ejerce autónomamente en descifrar los asesinatos, se diluye en la gaseosa y vaga certeza de restringirse sólo y únicamente a las evidencias.

Ruffalo y su personaje de inspector de la policía (Toschi) a cargo de uno de los casos más complicados en esa época lo convierte en un vigilante inagotable. Su colega William desiste y no soporta la presión. La presión de él mismo, de su trabajo y la de su familia. David Toschi no se rinde y tras sentirse seguro de poder con el asesino, no pierde ni un segundo en investigar a fondo el caso. Hay indicios fuertes sobre uno de los sospechosos. Hay evidencia circunstancial. Hay todo menos la evidencia clara. Ni siquiera la prueba de escritura. Hay todo y no hay nada. Toschi se cansa y no soporta tampoco. Se retira de la policía. No encuentra nada.

Greysmith va apareciendo de manera cuantitativa. Su resurgimiento se vuelve importante al final de la película. Su obsesión por encontrar al zodiaco se vuelve tan fuerte como la obsesión de los dos personajes antes mencionados. Su vida personal se va desintegrando. Tiene la seguridad de poder hacerlo. Tiene la suficiente confianza de que su habilidad puede manejar y puede llevarlo por caminos que nadie ha ido. Su esposa y sus hijas lo dejan. Él no recapacita. Le duele la situación pero no puede con su genio.

Quién lo hubiese imaginado. Tres personas totalmente diferentes con un asesino y una obsesión en común. Un policía, un periodista y un caricaturista. Conciencia perdida entre ellos. Una soledad en la monotonía. Una búsqueda de adrenalina en la absorta y enternecedora imagen de ser héroe. Tratar de salvar al mundo de un asesino con tan sólo una personalidad pueril. Herramientas delicadas y sociales que impidieron su posible resultado. La familia siempre es responsable para lo bueno y para lo malo. Simpleza en la natural mente del asesino y del perseguidor. Buena luz y un buen clima. Movimientos y representación impecable. Rock clásico. David Fincher y un buen trabajo. Una buena mezcla de géneros. Un buen resultado.

PELÍCULA: DREAMGIRLS O SOÑADORAS

Un escenario brillante, cuerdas de guitarra agitadas de manera sincopadas, luces que anidan entre el limbo y el nirvana, mujeres con peluca moviéndose al ritmo de sus corazones, la cámara se aleja y se acerca, la edición es hiperactiva, entrañable, estable en lo inestable. Esto es sólo un esquema resumen de Soñadoras, un musical romántico, dramático y “documental” al mostrar la realidad del mercado musical en Estados Unidos de los sesentas.

Eddie Murphy interpreta a James “Thunder” Early. Un prometedor, egoísta y muy verosímil cantante de rythm & blues(R&B). Revisando la historia musical americana “gringa”, y obviamente contada por los mismo “gringos” en el sentido más fiel a la palabra, podemos darnos cuenta de manera clara y hasta absurda, que el “rey” del rock & roll no fue como lo pintaban, ni de lejos, Elvis Presley, sino los verdaderos y únicos Chuck Berry, Little Richard, entre otros de raza negra. En este caso es, James, que practica la sinergia de brotes eufóricos de adrenalina con cánticos desgarradores, funciones aterradoramente sinceras y honestas.

Murphy tuvo una corta carrera musical en los años ochentas. Es por eso que su naturalidad al estar en el escenario es genial. Sin ningún punto de comparación con el maestro Chuck Berry quien dominaba el escenario mejor que nadie, James encuentra en las luces, la música y la melodía de la vida, una expuesta marca de poseedor de música en las venas capaces de morir por ella. Sus gestos, sus expresiones a la hora de cantar penetran sin lugar a dudas en el subconsciente de nosotros. Nos mantiene pendiente de él y hasta nos padecemos de él, lamentando que sus días de veterano rockero terminen como las de muchos.

Una de las escenas más tensas, intensas y potentes del filme es la que protagoniza Jennifer Hudson como Effie White, una de las integrantes de The Dreamettes. Una irresponsabilidad por parte de Effie, complica la relación entre sus “hermanas” y su amante-manager. El núcleo se centra aquí mismo. Una discusión que canta a la vida, en el momento justo en que se desmorona la amistad. Una escena que describe el climax a la misma velocidad en que una pluma de un ave cae desde el aire. Moviéndose despacio, azotada por el viento que cruza su camino. Effie se siente impotente y quien canta pareciera ser su alma con lágrimas y con furia. La tristeza se hunde entre sus cabellos y su piel negra. Pero si nos damos cuenta, si entramos dentro de la música, dentro de la melodía y dentro de las palabras, vemos a Effie hablar y no cantar. Entonces replanteamos lo dicho líneas atrás y observamos a Effie hablando con su alma. Pero no cualquier alma, sino una musical, mezclada con swing. Replanteamos la premisa. Es esta película un musical o una película de almas contentas y cantantes? Quién habla? El personaje? El guionista? O el alma? Yo diría que nuestras palabras son tan sinceras, como nuestra alma sonora. Se puede vivir sin música? Esta película no. En nuestra vida? Yo creo que tampoco. Todos nosotros tenemos nuestra propia música interior que nos lleva desde la infelicidad, como esta escena, hasta la felicidad. La felicidad tiene música tanto como la tristeza. Proposiciones claras que observamos desde la primera nota musical de la cinta, hasta la última.

Soñadoras mantiene una línea que sulfura la monotonía. Los cambios son grandes y pequeños. Las canciones son predicciones, son primeras impresiones sinceras y profundas. El administrador y genio de la evolución de la música dentro del filme es Jaime Foxx interpretando a Curtis Taylor Jr., un vendedor avariento de autos cadillac que quiere entrar al mundo de la música como “manager”. Encuentra a tres mujeres con voces celestiales y música interesante y las saca del hoyo para convertirlas en súper estrellas.

Curtis no sólo es manager sino también productor musical. Regenera, cambia y evoluciona el ritmo de “sus chicas”. Desde un “rythm & blues”, hasta “dance” en los setentas con Deena Jones quien se convirtiera en su esposa. Nunca deja de cambiar el estilo de su música, sin ser este músico. Su labor de manager lo profundiza convirtiéndose en productor musical. Algo así como Brian Epstein, el manager y George Martin, músico y productor musical de Los Beatles. Curtis es una fusión de ambos. Supo llevar al grupo de manera exitosa. Desde su primera decisión, como la de poner a Deena, la más guapa de las tres, como cantante líder. En el caso de Epstein, de cierta forma, fue la de sacar a Pete Best y buscar a otro en su reemplazo (Ringo Star). Otra capacidad innata del manager fue la de comprar a los disckjokeys para que emitieran en sus programas radiales “singles” de The Dreamettes, grupo que dirigía. Epstein por su parte compró casi todos los discos del primer “single” (Love Me Do) para que pudiera llegar al TOP en las radios. Curtis evolucionó y cambió el sonido de Deena, e hizo música dance, música que ponían en las discotecas, música popular. En este caso, Martin no sólo le dijo a John Lennon que “Help” debía de ser rock & roll y no una balada como originalmente se concibió, sino también que propuso sonidos alternativos como en “Eleonor Rigby” en donde Martin creó la parte instrumental y los beatles sólo se dedicaron a cantarla. La visión de Epstein y Martin están en Curtis. Con la única diferencia que Curtis era mafioso y Epstein terminó asesinado y Martín es ahora el productor más respetado a pesar de su inactividad. No comparo a los Beatles, con las Dreamettes, pero la forma en que Foxx forma a su personaje y cómo este lo desarrolla, es ejemplar y muy similar al de los productores de los Beatles. Por ironía, dentro de la película (creada por Bill Condon, director y guionista del filme), The Dreams (cambio sugerido por su manager) surgen como rivales de los Beatles en el año 1965. Condon sí las compara, qué lástima.

Dejé de creer en musicales por el simple hecho de que muestran a la música de forma plástica y mera acompañante de la historia, pero aquí, en esta película, la música es la película. Gracias a la música nace la película. Se convierte en algo audio - visual y no visual - auditivo. No están al mismo nivel ni tienen que estarlo. Lo auditivo debe de primar, lo visual debe de tener su lugar. Creo que la edición con bases de video musical sirve, la edición sonora es impecable, la música ejecutada está precisa, las interpretaciones muy profesionales, el vestuario primoroso, la dirección escénica muy acertada. Un conjunto armónico de primera. Una bella sinfonía cinematográfica.

PELÍCULA: LOS AMANTES DEL CÍRCULO POLAR

Estoy seguro que alguna vez hemos creído que la vida está llena de coincidencias. En todo caso, por qué no creer en ellas. Pero hay algo que está más allá de una simple coincidencia, y eso es la simple naturaleza de las cosas.

Los Amantes Del Círculo Polar es una película llena de la “naturaleza de las cosas”, valga decir, de coincidencias. Los primeros minutos son intensos. Julio Medem, director del filme, nos muestra la personalidad de los personajes, Otto y Ana, desde que eran niños. Y son su ingenuidad y su pureza la que nos sorprende y enternece.

El director tiene una peculiar forma de contar la historia. Podríamos estar viendo dos películas en una. Una es desde el punto de vista de Otto, con voz en off que completa sus acciones y la otra desde el punto de vista de Ana.

Existen tres momentos marcados en “Los Amantes…”. La niñez, la adolescencia y la juventud. La niñez de Otto nos revela situaciones claves para entender luego sus posteriores reacciones. Pero su adolescencia también es tan dramática como su juventud que es cuando pierde a su madre.

Los sentimientos y sensaciones que ambos personajes viven son intensos y diferentes. Y existen escenas que no se borran de la mente fácilmente.

La escena que comentaré a continuación, se da lugar en el jardín de la casa en donde vivían Otto, Ana, la mamá de Ana y el papá de Otto. Todos como una familia se iban a tomar una foto pero mientras esperan que el papa de Otto cuadre la cámara en el trípode, Ana le da un pequeño papel a Otto en el cual decía: Esta noche te espero en mi cuarto, salta por la ventana ¡Valiente! Otto la mira, la cámara en contrapicado lo observa. Ana lo observa y la cámara en picado la observa a ella. De pronto la cámara de fotos está lista y empieza a sonar una alarma avisando que faltan pocos segundos para que salga la foto. Otto arruga el papel en su mano para que nadie lo viera. El papá dice: Venga chicos, poned la mejor sonrisa de vuestra vida. Y se escucha salir de los labios de Ana, como susurrándole al oído dice: Va - lien - te! Va - lien - te! (obviamente dándole ánimos a Otto para que saltara por su ventana y estuvieran juntos en la intimidad de la noche).

En la próxima escena Otto, sin ningún tipo de expresividad en el rostro, decide ir la habitación de Ana. La atmósfera es muy oscura, azul, el ruido de las ramas de los árboles suenan gracias al viento que sopla muy fuerte, Otto intenta despertarla pero ella no logra hacerlo. Él la destapa un segundo y la ve desnuda. Le pone el papel con el mensaje en su mano, para que cuando se despierte por la mañana, se entere que estuvo en su cuarto y no despertó. Y se va.

Cuando sale de la habitación de Ana, se queda un rato afuera en la intemperie, mirando las ramas moverse. Se mete la mano al pantalón y se masturba por unos segundos. Se vuelve a meter a su habitación. Se desnuda frente a su ventana y empieza a masturbarse de nuevo. Haciendo eso se echa en su cama de espaldas. Se demora cinco segundos para darse cuenta que Ana lo estaba esperando echada en su misma cama. Se sorprende. Ella se voltea, le da la cartita y se empiezan a besar desnudos.

Una escena muy íntima. La composición de la luz la convierte en secreta. El sonido de las ramas que golpea el viento son sus únicos cómplices. La pureza de sus almas se juntaba después de muchos años de conocerse. Se expuso al fin el amor de unos adolescentes frente a nuestros ojos. A pesar que el sueño de Otto se hizo realidad, no mostraba signos de alegría. Acaso su pasión y excitación consistía en la imagen inalcanzable, en lo imposible y ahora que lo tenía, poco importa? Recuerdo una frase de Oscar Wilde: hay dos grandes tragedias en la vida, éstas son: la conquista de la persona amada y la pérdida de la persona amada. Medem, parece seguir el consejo de Wilde utilizando a Otto como elemento principal. La conquista de su “media hermana” lo mantiene sosegado y triste, mientras que la pérdida de su madre lo transforma en algo insano y dañino. La excepción es Ana, que en su mirada y su sonrisa reflejaba todo el amor que se brindaron por mucho tiempo.

Otro tema que muestra Medem en esta película es el tema de la familia. Desde que empieza la película, Otto va perdiendo a su familia. Su padre deja a su madre. Y el padre de Ana fallece y su madre encuentra a otra persona (en este caso, el padre de Otto). Luego la madre de Ana se va con otra persona que, valgan las coincidencias, se llama igual que el padre de Otto y de nuevo una familia vuelve a desaparecer.

Acaso no existen las familia felices en estos tiempos? La fidelidad de las relaciones maritales es tan irreal, inverosímil y exigua que no pueden sobrevivir más que sólo algunos años? Existe la familia feliz? Existe el amor, eso sí se puede apreciar, pero por qué no existe la familia con amor?

Otto y Ana, después de ser una familia y ser amantes en la intimidad de las noches, se separan. El destino los hace cruzarse sin que ambos se den cuenta. Pero el Círculo Polar hace que se encuentren de manera subjetiva para Ana, y de manera objetiva para Otto. Medem siempre diferencia los puntos de vista entre ambos.

Una coincidencia más (y valga las verdades, una bastante forzada) hace que los protagonistas, que los amantes terminen en uno de los lugares más maravillosos de la tierra. Maravilloso no sólo por la naturaleza virgen, sino porque el astro rey, el sol, no desaparece en verano y en invierno se oculta siempre.

El circulo de la vida se rompe en este lugar (Finlandia), es por este motivo que los personajes terminan un circulo de coincidencias y de amores y de pasiones.

Esta película cae en sus coincidencias, y su extrema reflexión del protagonista lo eleva a un nivel diferente al de la realidad. Pero, a pesar de estas objeciones subjetivas, la fotografía resplandeciente en casi toda la cinta, las perfectas actuaciones, tanto de los niños como de los adolescentes, la música sosegada y el movimiento de cámaras, el cual le daba el sentido de los puntos de vistas explicados al detalle, hacen que esta historia sea digna de apreciarla y de sostenerla en la mente, extrayendo de ella la esencia, esa esencia que los protagonistas nos hacen notar a cada palabra, a cada acción y a cada segundo en que van creciendo y en que van sometiéndose a la vida.

PELÍCULA: LOS MUERTOS

“Verano en Argentina. Verano en el cine. Verano en las pupilas. Verano en la
mente. Verano en las palabras. Verano en la muerte. Verano en la selva. Verano
en el mismo verano”.
El Verano

Una caminata borrosa, sedienta de inexplicables sucesos empaña la primera escena. El verde de la selva se mezcla y se “deja asomar una punta de verano”, como diría mi socio Martín Adán, entre las ramas de los árboles, mientras que la tierra fangosa hace más pesado el paseo intermitente entre lo oscuro y lo brillante.

Unos cuerpos en el suelo, extendidos en el suelo mojado y negro. Una mirada dubitativa, extraña, entendemos que el personaje está comprometido con eso y con todo, con el verano y con el sol y con las hojas y con todo. El aire es el cómplice y nosotros, los espectadores lo vemos como un espectáculo macabro, interior, permitido para ser distracción imperturbable, sin aliento para más. Luego, una mancha verde sobrepasa las fronteras entre el lente y la pantalla y nos volvemos verdes como la selva misma. La música de los insectos, el color de la naturaleza, escuchamos con nuestros ojos y sentimos la expansión de los sentidos. Todo acaba luego de unos largos minutos. Todo acaba.

Vargas, el pelucón Vargas

Un día antes de que Vargas saliera de la cárcel, el director de este filme, Lisandro Alonso, nos muestra cómo este personaje vive entre su pasado, entre otros convictos, entre cuatro paredes, entre sus actividades y entre el encierro. Pasar varios años en una cárcel carcome las profundidades de la carne y de la mente. Un encierro te hace perder el sentido del tiempo mientras que éste sigue su camino como si no le importara absolutamente nada.

Vargas tenía actividades simples pero importantes. Un taller de carpintería hacía trabajar sus músculos, que por cierto necesitan ser ejercitados para hacerle sentir vivo. Tomar mate con sus amigos y conversar mientras observan juntos el atardecer, momento en el cual ellos deben de regresar a su celda y esperar, echados en su cama, el día siguiente que viene con el mismo sol, con el mismo calor, con las mismas actividades, con la misma monotonía de una cárcel.

Pero este día para Vargas es diferente. Aunque parezca el mismo, es diferente. Y es diferente porque saldrá en unas pocas horas en libertad. Ya todos en el penal saben de su destino. Ya todos lo felicitan, suerte Vargas, que te vaya bien, gracias, gracias y todo parece hendirse en una naturaleza eternamente completa y feliz. Vargas no rebosa de felicidad pero quiere empezar a disfrutar cada segundo que le resta en aquél lugar.

Vargas se afeita, se corta el cabello, recoge sus pocas pertenencias, se tiñe de regocijo interior, claro que sí, claro que está contento, claro que quisiera bailar y beber y ser como siempre lo fue porque va a salir, será libre por fin y todo será como lo fue antes. Podrá sentir la naturaleza con sus manos, podrá escuchar el agua del río y el calor de la tierra seca. Vargas saldrá muy pronto. Él sabe que se siente bien y sabe también que todo será como antes.

Vargas, el ser humano

Antes de ser puesto en libertad, Vargas es llevado por un guardia de seguridad a la oficina en donde firmará un oficio, burocráticos papeleos que siempre hay en la vida. Cuando llega, el oficial le lee el oficio, Me firmás aquí, Bueno, Y también me firmás aquí, Bueno, (el oficial le da el peculio correspondiente por ley, Vargas agradece), Quedas en libertad, Bueno. Vargas es imperfectamente perfecto. Su calidez de hombre común y corriente, su sincero arrepentimiento lo retrata en sus pocas palabras. Su madurez y resentimiento se ha esfumado para converger en una especie de ser estupefacto por la sentencia del destino.

Su libertad lo asombra. Mientras espera la camioneta que lo llevará al paradero más cercano, su mirada no puede contenerse al dirigirla afuera, a la calle, al “aire libre”. Cada acción y cada movimiento es ingenioso, su naturaleza lo atrae a lo consecuente y extrae de sí mismo una coraza empleando resignación y calor interno.

Vargas, simplemente Vargas

Al llegar al pequeño pueblo, Vargas va en busca de elementos perdidos en el tiempo. El hecho de comprar en una bodega le significa algo intenso no sólo al personaje sino al espectador al escuchar su voz. Su voz ronca, escueta y parca. Sus palabras empleadas las escuchamos como si salieran desde el fondo de su pecho, como si el oxígeno utilizado para pronunciarlas hubiese pedido permiso al corazón. El vendedor es tan natural que pareciera que fuera un documental y no una película de ficción. Luego, se dirige a comprar ropa para su hija. Qué genio eres Lisandro! Colocas pureza y magia en sus palabras. Te has puesto en las venas de su respuesta y has mirado con inteligencia. ¿Qué talla es su hija? es chica, es grande, es mediana, Y la verdad que no tengo idea cómo puede estar ahora… ¿Y le digo los precios? Ah, sí dígame, Ésta vale quince pesos, ésta vale doce y esa vale nueve pesos, Ésta deme… ¿Algo más señor? No, eso no más, es que ando corto de plata, Ah, tiene poco dinero. ¡Maestro Vargas! no sólo tienes la intención, sino que eres humano como todos nosotros. Has padecido infiernos, seguro que sí, pero eres padre y eres tú con tu honestidad, tu poco dinero, tu cabello corto y eres tú con tus inmensas ganas de incurrir en el deseo de todo ser humano: seguir viviendo.

Después de tener un encuentro fugaz y desestresante con una prostituta y de conversar con algún viejo amigo o conocido, que además le hizo recordar su pasado y él velozmente responde: ya lo olvidé, ya me olvidé de todo eso, se sube a la balsa, una balsa “musardina” como decía mi bisabuelo Alcides, con agujeros, despintada, maltratada por la vida. Los dos, se unen en un viaje, un interminable viaje.

Vargas y el camino interminable

Un par de remos, un poco de vino, un maletín pequeño, esperanza a borbotones, fe en la continuación, libertad en las partículas de oxígeno que tocan su piel arrugada, y una naturaleza que lo acompaña. Estos elementos dispares y comunes encienden la mecha de la tranquilidad. La película se vuelve contemplativa aún más que al principio. Estos minutos que restan se la dedica exclusivamente a Vargas, este señor arrepentido y viejo que observamos mientras que la balsa lo arrastra por la corriente del río manso y la claridad subyugante.

Vargas, señor, usted que es libre y sosegado, vaya a ver a su hija, sí, tranquilo, no desespere, yo sé que ha esperado muchos años y ahora que tiene la oportunidad, camine lentamente por el tiempo. Vargas no se detiene ni un instante y continúa. Lo único que quiere es ver a su hija. Llevarle algo. No ir con las manos vacías. Sentirse como en casa. Imaginarse despertando en la selva junto a sus nietos. Bañarse en el río, enseñar el arte de sobre vivencia a sus nietos y contarles algunas cosas del pasado. Vargas, señor, continúe ese trayecto que todos esperamos algún día hacer. Vivir sin remordimientos, vivir tranquilos, vivir en paz.

PELÍCULA: FURIA DE FRITZ LANG

Huyendo del nazismo, quedándose en Francia para filmar Liliom (1934), y considerándolo como su mejor filme, Fritz Lang es contratado por la Metro Goldwyn Mayer, para realizar, dos años más tarde, Furia (1936). Con esta película regresa con éxito a sus inicios como “sociólogo” observando y analizando, desde el núcleo mismo de las masas, a la sociedad americana en años siguientes a la Depresión Económica que azotó a ese país, con comunidades resentidas por leyes políticas, despidos masivos y una falta de confianza en la estabilidad económica, política y social.

Estoy hablando específicamente de la sociedad americana de los años treinta. Hace más de setenta años que sucedió esto, hace más de setenta años que Lang filmó esta película en la cual, centra el tema de la justicia social deformada y abstracta, crítica y deficiente, extrema y violenta.

¿Podemos comparar esta situación con lo que estamos viviendo nosotros? ¿Podemos comparar a la sociedad americana, justo unos años después de la Depresión Económica con el Perú? Pues, ciertamente, la idiosincrasia y los elementos coyunturales no son exactamente los mismo pero sí podemos relacionarlo con eventos sucedidos en nuestra provincia de Puno, hace tres años.

No podemos considerar ni relacionar los elementos externos porque no son los mismos, pero sí podemos relacionar, precisa y exactamente, el comportamiento humano frente a extremas medidas de justicia social. Linchamiento por falta de confianza en los procedimientos judiciales. El culpable: todos.

En el caso peruano, me estoy refiriendo específicamente al caso del distrito de Ilave, provincia El Collao, en el departamento de Puno, en donde una turba de pobladores estuvo tan perturbada por las injusticias y supuestos actos de corrupción, que asesinó al alcalde, Fernando Cirilo Robles Callomamani y al regidor de esa misma localidad, Arnaldo Chambilla Maquera.

Algunos de nosotros decimos: esto sólo sucede en el Perú, y ya vemos que no es así. El maltrato, la ignorancia y la violencia son elementos inherentes al ser humano y la podemos observar en cualquier lugar del mundo con elementos similares influyentes como la pobreza, la injusticia y la desconfianza.

Regresando al tema que nos compete y dejando la comparación (caso Ilave), en el tema de la película Furia de Lang, es necesario observar también la transformación del personaje principal Joe Wilson interpretado por Spencer Tracy. Un hombre común y corriente, trabajador como todos, mantiene a sus hermanos, tiene una novia preciosa y la pureza de su alma está aún intocable, intacta, imperturbable. Una injusta presión e inhumana situación lo convierte en otra persona. Su ira, su impotencia lo convierten en un ser humano capaz de cualquier cosa. La textura de su rostro se nota tensa. Sus músculos se endurecen. Sus ojos miran a la nada. Su voz es pesada y el ánimo indeciso y prendido en lamentos. Una penosa transformación por culpa de un malentendido, una confusión.

Por otro lado, los pobladores, culpables del linchamiento, se ocupan de no dejar rastro y de olvidar. De pensar en que ellos no tuvieron la culpa de nada. En deshacerse de su conciencia culposa. Aquellos que sentados en la corte parecen no matar a una mosca. Y que con sus expresiones inocentes podrían engañar hasta al más duro de los jueces, pero Lang incorpora algo novedoso. En esa escena, lo que impera son las evidencias y qué mejor que un video que muestre todo.

Según el comentario del cineasta Peter Bogdanovich en el DVD de Furia, Lang utilizó los videos de manera incriminatoria durante el juicio, en donde se mostraban los rostros extremos, violentos, indescifrables de los acusados, a pesar de mostrarse inocentes y sosegados en ese momento del juicio. Y este recurso no había sido previamente utilizado ni en el cine ni en la realidad con anterioridad y fue a partir de esta película, que se pudo utilizar este elemento para una nueva legislación y convertirla en evidencia válida.

En el filme, Fritz Lang no sólo nos muestra la radicalidad, violencia e ignorancia humana, sino un ejemplo de nuestras intermitentes fallas políticas que aturden y afectan a la comunidad, a las masas ignorantes que son intolerantes.

PELÍCULA: DOUBLE INDEMNITY

“Cómo será mi piel junto a tu piel,
… cómo serán mis despertares…”

Cardo o ceniza


“La primera impresión siempre implica todo. La estatura, el cabello, los ojos, el cuerpo completo, los movimientos, la risa y la palabra. Todo importa en esos pequeños segundos de la vida en donde precisamos y decidimos con quién pasar la vida entera y de quién enamorarse hasta los huesos.”

Walter piensa y nosotros escuchamos. Nos presenta a su alma en el mismo instante en que mira a Phyllis semi – desnuda, cubierta con tan sólo una toalla y se le derrite el alma. Sus palabras quedan cortas. Su mirada lo dice todo. Recordamos al mismo tiempo cuando, alguna vez, se nos presentó una hermosa mujer delante de nuestros ojos con amabilidad y dulzura y nosotros sólo atinamos a sonreír, al igual que Walter, que el genial Walter.

Al día siguiente, Walter comienza su camino a la perdición. Aquella en la cual está implicada toda su vida. Ya sabe lo que pasará, ya sabe que la desea y que su pensamiento animal, conjugado con ese perfume que le dejó impregnado en su piel, decidirán su tortuosa muerte, poco a poco, lentamente. Los ángeles no existen, se repite una y otra vez, pero no le importa porque tampoco el demonio y Phyllis no puede ser ni uno ni otro.

Todo se sabe y todo se sabrá algún día. Walter lo sabe. Insiste en seguir imaginando cómo será su piel y cómo será despertar a su lado. Está completamente seguro que lo que quiere es estar con la rubia intrigante y atrayente. Además, ella lo busca, lo llama, le deja mensajes en su oficina de seguros. Walter piensa, ya sabe qué es lo que quiere pero no le importa. Sigue con ella y aún más, le hace caso, la comienza a amar y a querer.

Quieres que mate a tu esposo? Está bien, planeemos y luego nos quedamos juntos, juntos para siempre. Moral? Honor? Ética? Valores serios y sobrios? Walter se ciega absolutamente y no se arrepiente el más mínimo segundo, al contrario, se anima y se convence de su innata capacidad de engañar hasta a su propia sombra. – Walter, no desistas!

Las cartas están sobre la mesa. El hecho sucederá sí o sí. Los protagonistas están preparados. Walter ama a Phyllis y viceversa. Quién no ama en esta vida? Todos amamos, nos comportamos como amantes cercanos o distantes, da lo mismo. Pero el amor que profesa Walter nunca lo hemos imaginado, ni siquiera lo tenemos como posibilidad. Porque Walter es amante de la vida, tanto como lo es de la muerte.

El plan cae, se levanta, se vuelve a caer y se vuelve a levantar y como a un niño de dos años hay que alimentarlo pero de secretos, estafa, miedos, suposiciones, imaginación y una buena porción de perversidad.

El secreto se convierte en una piedra pesada y puntiaguda que no logra quedarse en la mente de Walter. Phyllis es hipócrita y él lo sabe. Se desvanece la sociedad, el mutuo acuerdo. Walter se entera que Phyllis está viéndose con otro hombre. Qué indignación y qué impotencia. Traicionar a Walter, a aquél hombre que lo dio todo, su profesión, su amor, su vida.

Esto tiene que terminar y como dice Walter: yo me bajo del tranvía en esta esquina, y no seguir hasta la última parada: el cementerio. Phyllis está sentada, fumándose un delicioso cigarrillo y Walter despidiéndose. Ambos se miran, se explican cosas, se torturan con palabras hirientes y con palabras inocentes. Walter no puede más y su enojo lo convierte en ira. Phyllis no acepta que nadie le diga qué hacer y menos Walter, una persona que nunca amó. Sí, Walter, nunca te amo y te lo está diciendo. Tú ya lo sabías pero no quisiste darte cuenta.

Phyllis saca el arma que tenía escondida debajo del sofá. Apunta sin dudar. Dispara y Walter se sorprende pero ya sabe qué hacer con ella. Manejar su desesperación. Se acerca. Deja de respirar. Le duele demasiado su brazo pero aguanta. La enfrenta sin pistola. Ella no vuelve a disparar porque le dice que lo ama. Qué? Estás diciéndome que me amas?- lo siento no te creo, le dice Walter - adiós nena-. Se oye un disparo. Phyllis cae al suelo. Walter malherido sale de la casa.

Walter, intenso, increíblemente desquiciado por amor. Locura incontrolable. Su conciencia asquerosa lo destroza y decide contarle todo a su jefe. Lo deja grabado en su máquina grabadora. Se desangra cada vez más. Amanece, la oscuridad, el frío, la culpabilidad. Todo ha acabado Walter, ya no puedes salir ni escapar. Walter tiene esperanzas. Todos tenemos esperanzas pero Walter ya no tiene oportunidad. Se desangra, se desangra y no puede hacer nada. Su jefe lo encuentra. Se fuma un cigarrillo. Oscuridad. Frío y culpabilidad. Fin.

PELÍCULA: BESOS VOLADOS

« Ce soir le vent qui frappe à ma porte
Me parle des amours mortes
Devant le feu qui s' éteint »
Charles Trenet


“Antoine
Doinel, Antoine Doinel, Antoine Doinel, Antoine Doinel, Antoine Doinel, Antoine
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Doinel, Antoine Doinel, Antoine Doinel, Antoine Doinel, Antoine Doinel, Antoine
Doinel, Antoine Doinel”


Antoine Doinel (frente al espejo)


Qué es lo que permanece de nuestros amores. Un título de una canción impresionante. Es así cómo comienza Baisers Voles (Besos Volados) de François Truffaut. Pareciera como si Antoine Doinel (Jean-Pierre Léaud) pensara en voz alta sobre el amor que dejó años atrás por haber entrado al ejército. Valió la pena dejarla y quedarse sólo con su recuerdo y una pluma y papel para escribirle. Escaparse de las llamadas reiterativas para anexarse al militarismo y al mismo tiempo dedicarle algunas palabras bonitas, otras no tan bonitas causadas por el ánimo de estar sin ella. Sin Christine Darbon (Claude Jade), sin tu amor, sin la joven preciosa de ojos curiosos y piel de ángel.

Y es que el ejército no es lugar para personas como Antoine Doinel. Su irreverencia, su desfachatez lo mantienen alejado de las filas militares para, y con mucha razón, encontrarse con la mujer que siempre amó. Christine Darbon, representante de la joven francesa, inquieta y muy coqueta. Otro personaje importante aparece: Fabienne Tabard (Delphine Seyrig) y como dice Antoine: no es una mujer, es una aparición.

Antoine es excesivo en algunas ocasiones. Su obsesión por Christine lo hizo escribir cerca de 14 cartas en una sola semana, y encima exigía que le respondieran a cada una de ellas. El resultado: no mandó ni una sola más. Pero claro, cómo querías que alguien se dedique todo el día a responder cartas. Antoine, a veces me pregunto, cómo es que encontrabas tiempo para escribirme tantas cartas. Yo también me lo pregunto.

Muchos odian tu peinado y tus gestos exagerados, pero quién podría decir algo acerca de tu forma de actuar y no me refiero a Jean – Pierre, sino a Doinel, porque sus acciones son tan naturales y simples que parecen perfectas. Quizás no estás actuando y sólo representándote como un fantasma dentro de una película. Antoine es ingenuo pero su habilidad por descubrir y lanzarse al mundo es envidiable.

Las relaciones siempre tienen que pasar por un proceso largo. Quien no tiene paciencia, este lapso de tiempo lo tendrá que aceptar, hasta con resignación. Pero quien comprende este momento pre-relación, entonces tendrá que usar todas las herramientas posibles para lograr su objetivo. Me refiero al enamoramiento. Al encubrir la frialdad y egoismo que todos tenemos para representarnos de la mejor manera y atraer al mismo tiempo a nuestra mitad “perfecta”. Antoine, es de aquellos que comprenden esta situación. Christine es la mujer que ama cada paso que da y cada movimiento que hace Antoine para que toda fluya naturalmente. Nada de presión. Sin forzarlo. Como si el agua del río recorriera cada centímetro con tan sólo la fuerza del viento.

Anoto esta apreciación meramente subjetiva y personal porque es necesario remarcarlo puesto que al final de este pequeño artículo, expondré mis ideas finales con respecto a este “proceso de enamoramiento”.

Antoine es un hombre común y corriente. Truffaut es un hombre común y corriente. Yo soy un hombre común y corriente. Y para sentirme atraído por esta película, el personaje, el director y el espectador deben de ser un ser humano común y corriente. Recuerdo que durante la película, Doinel se topa con un par de amigos en la calle. Lo reconoce, él los reconoce también, intercambian un par de palabras, se desean buena suerte, y adios. Me preguntaba, después de ver la cinta, con cuántas personas me he topado últimamente en la calle. Y la última vez me encontré con un amigo mío con el cual formamos un grupo de rock. Ahora estaba con esposa, suegra e hijo. (¿no le pasó algo parecido a Antoine?). Bueno, la vida está llena de esos encuentros. Te hacen pensar sobre tu vida. Qué has hecho durante todos estos años. Si no te has metido al ejército como Doinel, ¿has perdido tu tiempo en otras cosas? ¿Has formado una familia? ¿Es ese tu objetivo? ¿O has estado buscando a tu Christine? Si es eso, me uno a ti, estimado lector o lectora, porque si has estado encontrando a tu amor, entonces no has perdido el tiempo.

Cambiando un poco de tema y volviendo a Francia, la vez pasada le contaba a “mi Christine” mis experiencias cuando viajé para allá, precisamente sobre los desayunos insípidos de los franceses (sólo desayunos, porque los almuerzos son todo un ritual). Sólo leche, tostadas y mantequilla. Eso mismo podemos observar en las últimas escenas de la película. Pero mientras Christine unta mantequilla en la tostada (debajo otra tostada más para que no se rompa la primera), le dice a Antoine(que rompió una al untarla con mantequilla): Yo te digo lo que sé, como esto de la tostada y tú a cambio me enseñas todo lo que sabes. Muy bien, responde Antoine. No existe frase más dulce y amorosa que esa. Christine, eres todo lo que un hombre necesita. Una mujer que sepa lo que es la vida y que sepa cómo funciona. El intercambio de conocimientos, es un hecho del que no todos estamos concientes. Nuestro ego nos hace retroceder en vez de avanzar y nuestra incomunicación nos hace cometer muchas cosas innecesarias.

El contacto que tiene Antoine con Fabienne Tabard es un poco exagerado, pero para nada inverosímil. En Francia más que aquí por cierto, esto puede ser algo mucho más natural. La conexión y la atracción física entre ambos suponen un deseo incontrolable. Doinel trata de evitarlo pero lo único que hizo fue reforzar la situación. El querer fugarse de su responsabilidad, lo convierte en víctima de “acoso”. Un acoso, valga decirlo, sujeto a normas de acuerdos mutuos. Un pacto que le será imposible romper. Su “aparición”, se le aparece en su departamento. Quién podría decirle que no a Fabienne. Con esa sonrisa cautivadora y esa mirada atrevida. Y no es necesario mostrar algún desnudo para mostrar lo sensual que una mujer puede ser con tan sólo una frase excitante.

Para terminar, y regresando a un tema que quedó inconcluso, el “proceso de enamoramiento” debe y tiene que ser un proceso de largo aliento. Quiero decir, que dure algunas semanas o días por lo menos, pero nunca que se resuma todo en una sola proposición. Mientras Antoine y Christine consolidan su relación y establecen formalidad, pasean por las calles parisinas con la más soltura y libertad que nunca. Se sientan en una banca vacía a descansar. Es cuando Christine observa, de nuevo, al hombre que ha estado siguiéndola los últimos días con mayor frecuencia y sin tratar de ocultarse. Christine le cuenta esto a Antoine y esperan con cierta impaciencia que el hombre desconocido se les acerque. Después que este hombre desconocido le dedica algunas palabras a Christine, diciéndole que está enamorado y que la ama como a nadie en la vida y que pasarán la vida juntos y que todo el mundo engaña y él es diferente, al final le dice: Yo soy muy feliz. Luego que se retira, la joven dice: ese tipo está completamente loco. Truffaut nos ha expuesto dos puntos de vista. El primero es el de Doinel que trata de caminar lentamente en los terrenos desconocidos del enamoramiento. El segundo lo representa el desconocido. Qué pasa si uno se acerca a una mujer y le dice exactamente esto: Cásese conmigo porque soy sincero y la amo. Nos tildarían de locos seguramente. Pero no necesariamente tiene que ser ese el resultado de tal afirmación. Uno, y esto es estrictamente personal, se puede enamorar con tan sólo ver a una persona. Por qué no.

PELÍCULA: LEAVING LAS VEGAS

“Have you ever had the feeling
That the world's gone and left you behind
Have you ever had the feeling
That you're that close to losing your
mind…”

Angel Eyes- Sting


Las Vegas posee en sus entrañas elementos perniciosos para todo ser humano. Nació, dicen algunos, gracias a un pacto eterno entre el diablo, el hombre y el vicio. Además en esa ciudad, el dinero, la prostitución, la soledad, el egoísmo y el alcohol son inmunes al aniquilamiento, a la extinción. Sumados a la maldición constante de la apuesta, la luz y el color intenso que por las noches se recrea una y otra vez con sus figuras llamativas parpadeantes de neón, aparece en contraparte una celestial unión de fuerzas contrarias: la noche y la luz, abasteciendo de inmoralidad la mente de los asiduos y permeables visitantes.


La primera escena es desagradable, tenebrosa y repugnante a pesar de la trivialidad que muestra. La cámara persigue a Ben (Nicolas Cage) por el supermercado, y mientras él llena su carrito de compras con muchas botellas de licor, lo vemos bailar, mover los brazos, silbar y pasarla muy bien. Pero sabemos que en el fondo, su vida no vale nada y que lo único que quiere hacer, es matarse lentamente.

Alguna vez alguno de nosotros hemos pensado en desaparecer del mundo, alguna vez hemos pensado como Sting en su canción Angel Eyes, que el mundo nos está dejando y que estamos muy cerca de perder la razón y de volvernos locos?...

Cuanta amargura podríamos resistir antes de decidir matarnos poco a poco. Su mujer lo dejó pero él no sabe si fue antes o después que decidió matarse bebiendo alcohol. Tuvo una familia y tuvo un hijo. Tuvo un gran trabajo con mucho éxito. Pero todo esto lo tuvo y ya no lo tiene. Y simplemente ya no quiere seguir luchando ni seguir recordando. Todo se le vino abajo. Su suerte se terminó y la clausuró junto con su decisión de seguir viviendo.

Escenas posteriores, muestran a Ben despidiéndose de su trabajo, de sus amigos, de su casa y aquí es en donde me voy a detener. Pero antes de entrar a describir esta escena con toda su majestuosidad dramática y trágica, busquemos la razón por la cual Mike Figgis, director del filme, nos sumerge, juntos con las imágenes, con la música de Jackie Wilson, cantada por uno de los integrantes de Doobie Brother, Michael McDonald.

Figgis, así como encontró a Sting para la primera escena en donde claramente, el jazz y la voz suave del cantante de The Police, nos enternece, deleita y describe a Ben, encaminado a perderse en la muerte, encuentra, para esta escena “de su casa” una canción perfecta.

“My heart is cryin',cryin'
Lonely teardrops
My pillows never dry of
Lonely teardrops

Come home, come home
Just say you will, say you will (say you will)
Say you will (say you will)
Hey, hey (say you will)…”

Lonely Teardrop – Jackie Wilson

La voz de McDonald y su estilo es preciso pero no debemos de olvidar que esta canción es de Jackie Wilson, y que llegó al número 7 en la lista TOP de Estados Unidos, a pesar que en el 59’ los cantantes de raza negra no eran muy solicitados ni populares ni nada, a pesar de eso, eran los que llevaban el ritmo y la genialidad por adentro.

McDonald pinta la escena con su voz un poco grave, pero con mucha fuerza y muy entonada, justo en el momento cuando Ben quema todo lo que le queda dentro de su casa, pero también embolsa las que se pueden botar, y decide viajar a Las Vegas. En su impotencia de desaparecer de su vista todo lo que posee y recuerda, se encuentra con la bicicleta de su hijo. Es azul, pequeña y reluciente. Se detiene frente a ella y se le derrumba el mundo mientras que McDonald sigue cantando: “Ven a casa, ven a casa, sólo di que lo harás, sólo di que lo harás…”. Pero lamentablemente también hay otros recuerdos como las fotos que alguna vez se tomó con su familia. Vemos la foto quemándose lentamente. Ben a la izquierda, con sus lentes oscuros que no los deja en toda la película, su hijo pequeño y su esposa, rubia y muy simpática. Parece que estuvieran en el sofá de su casa. Todos sonríen. McDonald sigue cantando: Sólo dame una oportunidad para nuestro romance, ven y dime que un día retornaras, porque cada día que te has alejado de mi, mi corazón no hace nada más que quemarse, llorando….”.

De pronto amanece, y parte rumbo a Las Vegas. La música sigue sonando, el cantante de Missouri sigue con su jazz – pop - R&B. La autopista sigue llevando a Ben a la ciudad del vicio. De pronto llega la noche con las luces de neón de la ciudad. La música parece que llega a su final, mientras el suicida sigue tomando licor. Y gracias a la perfecta edición de Figgis, la orquesta de musica se detiene con una nota aguda de trompetas al mismo tiempo en que Ben frena al seco para no atropellar a Sera (Elisabeth Shue), que se le cruza por el camino cuando éste se pasa la luz roja. El silencio de algunos segundos ahora es reemplazado por la dulce voz de la prostituta y la del alcohólico. Sera le recrimina por pasarse la luz, él dice: ok. Y luego Sera se va alejando, moviendo las caderas, con su minifalda de cuero, y con los últimos acordes de “Lonely Teardrops”, la canción que acompaña todas estas fabulosas escenas.

Lo que viene a continuación es una historia de amor de las que NO se ven muy a menudo. Casi todas las parejas, por no decir todas, tienen su conflicto con el qué dejar hacer y qué restringir a su compañero o compañera. Aquí es donde Figgis y O’Brien (escritor de la novela autobiográfica de la cual se basa la película), tienen un punto de diferencia con las demás películas.

La aceptación de la pareja es el punto más difícil de sobrellevar en una relación. Pero también tiene un punto en contra. Mucha “aceptación” se puede mezclar con la irresponsabilidad y el egoísmo. Sin confundirnos ni entrar en temas complejos, describiré la relación extraña y profunda de los protagonistas.

Uno de los puntos críticos de Leaving Las Vegas es cuando la pareja decide vivir juntos. Todo empieza cuando Sera invita, de manera casi obligatoria a Ben para que se mude con ella y vivieran juntos. Es aquí cuando Ben le pone la única condición que vale y sirve en su condición de suicida. Le dice puntualmente: Nunca me pides que deje de beber, has entendido? A lo cual, ella le responde: Sí, lo he entendido.

Luego vendrá la de Ben cuando le dice: no me disgusta, pero tampoco es indiferencia. Se refiere al trabajo de prostituta de Sera. Entonces, tenemos dos afirmaciones que nos resultan, utilizando nuestra “normal” lógica, total y absolutamente desquiciado, excéntrico y hasta imposible.

En resumen: aceptar que la persona que amas se autodestruya mientras lo sigues amando y/o dejar que la persona que amas se autodestruya moral y físicamente también todas las noches sólo para traer dinero.

Es en definitiva una exageración la que vemos pero el amor acaso no es aceptar a la otra persona con sus defectos y errores, con sus exageraciones y con su personalidad. Cuán posible será que nosotros aceptemos que la otra persona sea feliz, haciendo lo que quiera hacer, sin que nos afecte a nosotros también.

Pero existe un quiebre en esta promesa. Llega un punto en que Ben simplemente se molesta y se incomoda. Y Sera lo odia y él también a ella y ambos se molestan por unos segundos, pero dudan y se dan otra oportunidad. Ben no es Dios como para aceptar que su mujer se vaya a trabajar con su cuerpo sin que le afecte. No puede con su machismo ni con su ego.

Ben hizo que Sera se sintiera muy incómoda en aquella escena en que él le regala uno aretes y le dice: “y podrás sentirlo afilado y caliente debajo de tu oreja cuando algún tipo te ponga boca abajo con la cara hundida en la almohada”. Un silencio inunda la pantalla. Ella se sonroja, se avergüenza, sus ojos se muestran llorosos, un gesto con los ojos nos perfora el corazón porque quiere que la tierra se la tragara. Ben la mira, se da cuenta que lo que le dijo estuvo muy mal, se para y se dirige a la salida del restaurante. Ella le dice: Ben, espera. Una situación bastante dolorosa que supo manejar Sera, además de dejar su orgullo a kilómetros de distancia para ir detrás del alcohólico suicida.

Acaso en algún momento, se nos cruzó por la cabeza reflejarnos en alguno de esos personajes. Nos dan pena y sentimos remordimiento ajeno, pero acaso alguno de nosotros podría ser tan “valientes” como ellos. Aceptar a su pareja, sea lo que sea y además de eso autodestruirnos a nosotros mismos. Es una situación tan compleja que al mismo tiempo la convierte en ejemplar.

Un amor perfecto es aquel que deja ser feliz al otro, pase lo que pase. Es por eso que el título de este pequeño ensayo se refiere al amor perfecto que nos muestra Ben y Sera.

Viven momentos inolvidables. Esas pocas semanas que están juntos, y aquellos momentos al atardecer que pueden estar unidos se complementan y se ríen y se besan y la pasión se exalta con mucha calidad visual y sonora.

Un fin de semana de los pocos que tuvieron, se van a un hotel que queda alejado de la ciudad, en el desierto. El atardecer, una piscina, alcohol, una rubia y un alcohólico. Combinación perfecta para dejar que la imaginación y la pasión los deje llevar por caminos interminables. Sera, sentada encima de Ben, deja que el whisky de la botella le moje su cuerpo, mientras bebe un pequeño sorbo. Ben empieza a besarla y hace que se desnude un poco. El sol atrás de ellos, la pasión por el sexo siempre presente en ellos. Pero esos pequeños momentos duran muy poco. Casi nada. Se disuelve como la sobriedad en Ben, y como la reflexión moral de Sera.

Existen momentos delicados, imborrables pero muy cortos. La muerte de Ben dura pocos segundos. Mira a Sera que está a su lado. Emite un gemido, y su mano la deja caer unos centímetros. Todo acabó para él. Ella inconsolable reflexiona. Siempre aceptó su objetivo: matarse y ella llora por eso y habla con el espectador de forma indirecta. Lo recuerda con amor y la película también lo recuerda colocando flash-back de Ben en las calles de Las Vegas con una sonrisa en su rostro. Pero antes de mostrar a Ben, unos segundos luego que Sera dijera sus últimas palabras en la película: “lo amaba de verdad”, surge, acompañado de unos acordes de piano, la voz del maestro Sting con My one and only love (Mi primer y único amor) y con un melodioso swing de jazz, con altos, bajos, medios y una ternura absolutamente pura y fascinante.

“The very thought of you makes
My heart sing
Like an April breeze
On the wings of spring
And you appear in all your splendor
My one and only love

The shadows fall
And spread their mystic charms
In the hush of night
While you're in my arms
I feel your lips so warm and tender
My one and only love…”

My one and only love – Sting

Así termina este gigante drama de amor, alcohol, prostitución y sobre todo “Aceptación”. Así como todo cambia en esta vida, este “Perfecto Amor” no pudo durar para siempre y es por eso que ella, en la última escena, pareciera continuar su vida, pero con la huella de Ben en su corazón, así como Ben murió a su lado, mirándola y sintiéndola hasta el final.

PELÍCULA: KING KONG

El trágico y clásico romance entre la bella y la bestia es lo que representa la historia de King Kong, ese simio de dimensiones descomunales que casi se humaniza al enamorarse de una mujer.
Nueva York en los años treinta. Un director de cine (Jack Black) está al borde del fracaso, y decide emprender un viaje para filmar su película, luego de encontrar en el último momento a la actriz que necesitaba (Naomi Watts). Su embarcación, en la que también viaja el guionista (Adrien Brody), vehemente defensor y amante de Naomi Watts, arriba a una misteriosa isla, donde el tiempo se detuvo, y ahí se topan con nativos, plantas y animales prehistóricos y sobre todo con un gigantesco simio, quien tras ver de cerca a Naomi Watts se enternece, se emociona, se dulcifica, se enamora. Los humanos apresan al simio y lo llevan a la ciudad, donde lo exhiben como un espectáculo y pretenden usufructuarlo.
Peter Jackson dirige este King Kong, que es una especie de homenaje a la versión que en 1976 hizo John Guillermin, con Jessica Lange, ícono de la sensualidad y el erotismo en esos años, como estrella principal. Jackson no se distancia de la historia original, sino trata de enriquecerla, alimentándola con colosales efectos especiales y una poderosa dosis de espectacularidad.
Peter Jackson hace lo que aprendió en El señor de los anillos, es decir, inyecta a la película situaciones con un fuerte realce de la emoción y el dinamismo, la fuerza y el impacto, la velocidad y el espectáculo. Además divide la película en tres partes: un prefacio, que introduce al espectador en el clima de ese Nueva York de los años treinta y sirve para situarlo en la historia; una segunda parte, que es la llegada a la isla, el ataque de nativos, seres bestiales y la aparición de Kong, y una tercera, que es el episodio en la ciudad y que suscita más patetismo y conmoción a lo largo de las tres horas y media que dura la película.
King Kong no pretende ser el retrato de un ser incomprendido y desdichado, tampoco es la metáfora de un desplazado, ni es la representación de una sociedad obstinada y cruel. King Kong es el espectáculo de la pomposidad y la grandeza, hace gala de los rugidos y los manotazos del titánico simio, mantiene al espectador atento a cada nueva acción brusca, a cada grito, a cada nuevo terremoto que de pronto provoca Kong; y ése es el problema. King Kong no examina las atrocidades que una sociedad “civilizada” puede perpetrar; se conforma con el efectismo y las escenas de taquicardia, y no penetra en el lado humano, en la bestialidad cometida contra una bestia.
Naomi Watts es la estrella de la película, y encarna a la delicadeza, a la virtud, a la sensibilidad, y lo hace de un modo convincente. Temerosa al comienzo del daño que el feroz mono le puede hacer, termina agradecida y casi embelesada con sus gruesas caricias. Se deja tocar y se ríe, se enternece y goza, lo contempla, lo engríe, se recuesta a su lado, se siente complacida y cobijada por su gigantesca y voluminosa sombra; pero a fin de cuentas, y para desgracia de Kong, sabe que eso es temporal, que es pasajero, porque en este caso el tamaño sí importa.
De los momentos que ellos pasan juntos merece recordarse una escena, que está dividida en dos, y pertenece a las dos noches que pasan juntos, una en la isla y la otra en la ciudad: en la isla, ella, cautivada con el paisaje que Kong le muestra en el verdor del horizonte crepuscular, se toca el pecho como expresión de agradecimiento y ternura; y Kong, cuando están en la ciudad, y frente a la misma belleza del horizonte, esta vez urbano, repleto de edificios, ventanas y autopistas, hace lo mismo. Otro momento que suscita un suspiro entre los espectadores es la escena en la que ambos juegan y se regodean deslizándose en una superficie de hielo y son interrumpidos infeliz y dolorosamente por un balazo en el hombro de Kong.
Algo más que mencionar es el Kong creado por Jackson, que, de todos los creados anteriormente, éste es el que menos convence por su realismo. Pese a contar con sofisticada tecnología, este Kong se sabe falso, irreal, notoriamente fabricado por la habilidad de un técnico.
Peter Jackson, de este modo, acierta a su manera en la fabricación de su monumental criatura, que, en el fondo, es la recreación del mítico romance entre la bella y la bestia.

Por T.J.

PELÍCULA: ELEPHANT

Cuantas veces hemos jugado ajedrez sin ponernos a pensar en el rol fundamental que cada una de las piezas desarrolla y en su importancia sin que esta sea necesaria y en absoluto lógica...

Gus Van Sant es un director distinto, carcelero o tan sólo simplemente un ojo en la realidad que muchas veces pasamos por desapercibida sin notar y sin saber que está ahí. “Elephant” es una película completa e incompleta al mismo tiempo. Son 81’ minutos de seguimiento y observación. Una escuela en Estados Unidos está siendo observada por una cámara impecable, una cámara que sigue a personajes que se entrecruzan el uno con el otro, personajes que tratan de cumplir su rol de “soy normal”, o de “soy diferente y no tonto, ni estupido”. Una película que narra los acontecimientos anteriores a una masacre en el instituto Columbine por unos estudiantes “subordinados” por los demás. Esta historia es real y la frialdad con la que Van Sant nos lo muestra es simplemente impresionante.

Las intenciones del director son muy claras: el espectador debe de perseguir al personaje en cuerpo y alma para retratar una realidad y una verdad que no es lejana en ninguna medida a nuestra vida y además de eso, como lo es la misma y cruda realidad, el espectador debe de digerir la sensación de “sin sentido” que en casi todas ocasiones muestra La Vida en el día a día. Es un viaje por un sendero ya predestinado, y escrito en un tablero de juego, en donde encontramos a personas realizando acciones predestinadas por un patrón impuesto por la sociedad, por ellos mismos, por la vida que los rodea, por la televisión y por los juegos de videos, por la música pentagramada, por todo. Es una mirada que logramos descifrar gracias a los extensos planos secuencias que transmite un ritmo parejo mientras caminamos con aquellos personajes que en la primera media hora nos parecen conocidos. Hasta podríamos ponerles nombres nosotros mismos.

El personaje de Elias, retratando con su cámara de foto, así como Van Sant con su hermética cinematografía, la realidad. John respirando unos segundos en un salón vació y mirando el techo, llorando por la actitud (alcoholismo irresponsable) de su padre. Las chicas bulímicas en su conversación total y absolutamente prescindible en la vida y a la vez absolutamente importante para adolescentes como ellas tratando temas de amistad regidas no por el simple hecho de querer a alguien sino con el vigor y descaro de poseerlo como a un objeto. La pareja de chicos populares en la escuela cumpliendo su rol a cabalidad sin perder ningún milímetro de poder (llegando hasta agredir al que esté por su camino según un dialogo entre las chicas). Los maestros siendo puntos invulnerables, y secretarias embelesadas por su trabajo repetitivo. Entre muchos otros aspectos más de lo que la película puede explorar todo esto son muestras de realidades que uno podría encontrar tan sólo abriendo los ojos y respirando la atmósfera inconfundible del sello del director.

Como dije antes, Gus Van Sant es un carcelero al no dejar respirar al espectador con sus encuadres, que en un momento parecen dejar al personaje pero que al final es como si el destino obligara al personaje a seguir su camino. Desenfocando también el campo visual del personaje por momentos nos hace suponer el filtro que cada uno de nosotros llevamos en nuestros ojos desestabilizando y confundiendo la pura realidad. Van Sant es un maestro en el manejo de las escenas como si fuese el inventor de un Rompecabezas gigante en dónde nosotros mismo, actores de una propia realidad, somos las únicas piezas del juego. El juego: la vida con caminos trazados en el piso, jugadores: el ser humano. La escabrosa frialdad de los asesinos, jóvenes resentidos de la sociedad justa o injusta, depende por dónde se la mire, la equivocada visión de estos chicos que ni siquiera han tenido un contacto con el genero femenino como en aquella escena en dónde se bañan por última vez y uno de ellos le dice directamente que nunca ha besado a nadie en su vida y que como van a morir pues deciden en un segundo besarse desnudos mientras se bañan sin ser necesariamente homosexuales.

Una manera de ponernos a pensar no sólo en la vida misma, injusta muchas veces y otras muy justa, sino también en la forma de reaccionar frente a situaciones “normales”. Una lección para la vida.

PELÍCULA: THE CONSTANT GARDENER O EL JARDINERO FIEL

Uno de los detalles que podemos decir ciertamente que no es favorable en lo absoluto a la película es la traducción del título al español. The Constant Gardener o mejor dicho, el jardinero constante, perseverante o como mejor se describa (excepto fiel) es una película de más de dos horas que te excita, te sobrecoge, te despeina por sus agitadas escenas de quiebre y te hace ver las injusticias, ya conocidas por todos de las altas potencias en contra de los paises sub-desarrollados como lo es Kenya, país en donde se desenlaza la historia.

Una mujer activista, apasionada a su trabajo (a las injusticias de la zona) es asesinada, protagonizada por la fabulosa y bella Rachel Weisz como Tessa Quayle y esposa de un diplomático Ralph Fiennes como Justin Quayle que reacciona de manera personal tratando de encontrar al culpable del asesinato de su esposa. Tessa, una mujer comprometida con su trabajo de manera espiritual y física (a veces inverosímil) dispuesta a todo con tal de hacer justicia social. Justin, un hombre con costumbres difíciles de cambiar y con ideas difíciles de poder compartir con su esposa. Llevan un matrimonio feliz a pesar de algunas fricciones por su manera distinta de pensar. Tessa descubre algunas irregularidades en una empresa de la industria farmacológica que en ese momento intenta hacer estudios de prueba con la poblacion de Nairobi. Como consecuencia de sus investigaciones es asesinada es ahí cuando Justin decide continuar con el trabajo de su esposa, trabajo que había escondido por no querer involucrarlo.

Existen varios temas centrales en “El jardinero fiel”, podemos darnos cuenta que existe el tema de la denuncia. Tema importante pero bastante tocado por documentales que fácilmente podríamos dejarles todo el trabajo a ellos. Esta película de ficción recoge mucho de documental y se camufla al estilo Hollywood en persecuciones, tiroteos muy parcos pero muy bien dirigidos. Se aleja de uno de los temas más importantes gracias a estas “denuncias” de los abusos e injusticias de los altos mandos empresariales de las grandes potencias. Se aleja de ser uno de los mejores dramas de la historia y cae en la fórmula de suspenso-exageración que muchas veces los directores son obligados a crear para el público masivo americano (EEUU). Pero aislando escenas específicas y el tema principal nos damos cuenta de la maestría del director Fernando Meirelles (ciudad de Dios) para crear una atmósfera distinta para cada una de las escenas, para unir tomas de forma versátil y ligera, para describir cada parte del cuerpo con la cámara en la escena “íntima”, para tener la visión personal de cada uno de los personajes principales y llorar o angustiarnos con ellos, y por último (si es que existe el “por último”) la constancia (asumo que es de donde proviene el titulo de la película) del jardinero a su esposa fiel también. Una unión de fidelidad hasta la muerte. Un matrimonio en donde se basa un único y principal principio: La Fidelidad. Una fidelidad que muchas veces se pierde por asumir o suponer actos o acciones. Su sosiego casi en el umbral de la locura se posó en el aire y esperó a que la verdad saliera a la luz, prosiguió con la lucha descarnada y desinteresada de su esposa hacia la población africana y con forme fue pasando el tiempo, se fue dando cuenta que la única razón para vivir con dignidad, con felicidad y tranquilidad era siendo fiel así como lo fue su esposa. Es una de las películas que tiene, con su fuerza ideológica, el poder de hacerte pensar en la vida. Vale la pena verla, y repetir el plato si así lo desean.

PELÍCULA: CHICHA TU MADRE

Lima es una ciudad que se caracteriza por los colores, pero no colores de cualquier clase sino colores fuertes, intensos, desde un verde intenso hasta un rojo potente. En la Lima de hoy en día podemos distinguir colores diferentes no sólo por las calles sino también en el rostro de las personas. Un taxista, tan cholo como cualquiera de nosotros, una mujer de la mala vida que lucha por el pan de cada día, una hija de 16 años que por causa de las hormonas jóvenes queda embarazada de otro joven (con hormonas juguetonas también) con ambiciones para el futuro. Una esposa que debido al alejamiento del esposo decide buscarse un reemplazo. Paralelamente, y con la picardía que lo caracteriza, el fútbol peruano con sus dirigentes avaros y directores técnicos argentinos para variar. Estos son los personajes de esta película tan cercana a nosotros. Podemos respirar la ciudad de Lima con su caldo de gallina, con su costa verde, con sus trampas y sus tramposos, una Lima muy desordenada y muy especial.

La película es simple. Un taxista que busca mejorar la economía de su bolsillo se consigue un trabajito extra leyendo las cartas y predestinando el futuro, mientras que su hija sale embarazada, su esposa se consigue un reemplazo, la división de menores en donde trabajaba el padre de Julio Cesar (el taxista) no lo aceptan por problemas familiares, un poco de amor, sexo, estafas y otras cosas más por ahí.

La película no ha podido surgir del sosiego de la historia. No ha aprovechado las oportunidades que pudieron surgir por el camino. La historia es lineal y aburrida. Carece de puntos críticos importantes, salvo uno que otro punto débil del protagonista como cuando decide abandonar por completo a su esposa y su hija saliendo de su casa, pero en resumen, la película dejó un sin sabor, dejó clavos sueltos, dispersos en el tiempo y en los personajes, en las locaciones y en los extras importantes. Julio Cesar (Jesús Aranda), enamorándose de Katlyn, la prostituta, es quizás uno de los temas más interesantes. Interesante por la situación, el contexto (un cliente enamorándose de una prostituta), la actuación de Tula, el desenlace muy predecible también. Me parece que la ex – vedette nunca tuvo un papel tan dramático como este. Tula Rodriguez como Katlyn sostiene un papel extraño, su escasa actuación con una escasez importante en los gestos y texto hace que Katlyn tenga algo escondido, como si meditara todos sus actos. Esta sencillez la hace importante y a la vez un personaje bizarro. La hija de 16 años Yoselin es una más de las redundancias y posibles temas sin precedentes que deja la película, al igual Zoila la esposa de Julio Cesar. El enfermero, con la magistral actuación de Pablo Brichta tratando de ganarse la vida ayudando a la gente. Es un personaje pro – protagonista, prescindible pero muy bien ejecutado. El DT de un equipo de divisiones de menores envuelto en un lío muy grande. Esta divergencia en la película entretiene y pone en tela de juicios a muchos institutos de deporte, un buen punto de quiebre pero no lo suficiente para el resto de la película. Si continuamos con por ejemplo, Liliana Mas, Karen Dejo, la increíble actuación de unos segundos de Miguel Iza, y otras colaboraciones en esta película, están absolutamente fuera de lugar, obsoletas y son intrascendentes. La película gira en un mundo en donde existen locos que suben en los micros, prostitutas eléctricas, azafatas de bingos que suben a los taxis a medio vestir, todo es cierto en esta Lima tan diversa pero eso distrae y sub valora los temas principales de la película. La película nos deja respiros con estas colaboraciones importantes pero distrae y no centra el tema principal por el cual debemos de llorar, sentir angustia, pena o cualquier sensación que el director quiera dejarnos. La película también toma respiros al momento en que el director deja ver en cámara lenta, para especificar el diseño místico, el tarot que va resumiendo las escenas próximas y relatando en forma de fábula las acciones que vendrán. Muchas tomas con cámara en mano son inverosímiles y no deja lo que el director quiere expresar. Los primeros planos abundan en Chicha Tu Madre, primeros planos que no logran diferenciar escenas dramáticas a escenas de intimidad. La fotografía, con sus luces cálidas por momentos y sórdidas en otros, es uno de los factores de la película que ayuda en extrema porción para que nosotros, los espectadores, podamos digerir el aburrimiento de la historia.

Chicha tu madre, título muy creativo y sugerente, es una película densa por la escasez de emociones, es una película con colores vivos que podemos reconocer con alegría y familiaridad, existen (como dice en algún rincón de la pagina web: www.chichatumadre.com- muy atractiva) personajes que podemos ponerles nombre ya que son individuos de nuestra realidad, personajes que quizás podemos encontrar tan sólo abriendo la puerta de nuestra casa. Chicha tu madre es una producción argentina-peruana muy ambiciosa, pero el que mucho abarca, poco aprieta, y en esto peca la película tratando de hacinar todo Lima en unos largos 96 minutos. “La paciencia es la virtud de los elegidos” como dice Julio Cesar, el taxista, es un refrán que podemos adaptar a nuestra realidad cinematográfica. Lo único que nos queda es esperar a que no todo sea marketing y dinero, quizás si somos un poco más humildes con nosotros mismos podamos encontrar una producción cinematográfica menos manoseada y más íntima. A pesar de las muchas fallas que puede tener esta película, es una película peruana, con su chicharrón y su micro bus de “china”, que nos hará sentir como en nuestra casa, vayan a verla pero no repitan el plato.

PELÍCULA: TRANSAMÉRICA

Bree es un transexual que vive en Los Angeles, tiene dos trabajos, se pinta las uñas, se viste como mujer, habla como mujer y para poner más interesante la historia, tiene un hijo adolescente el cual le cambia la percepción de la vida sin que cambie su postura de homosexual.

Una semana antes de que se haga la cirugía de cambio de sexo, se entera, de manera brusca, que tiene un hijo y está detenido por una supuesta posesión de drogas. Bree tiene la sensibilidad a flor de piel. No sabe qué hacer. Decide sacarlo de la cárcel de Nueva York. Su hijo Toby no tiene madre, así es que decide llevarlo con él hasta Los Ángeles, porque quiere trabajar en la industria del cine.

Acá es donde empieza su travesía a lo largo de Estados Unidos. Un roadmovie que empieza en Nueva York y acaba en California. Durante el viaje, Bree le oculta que es su padre. Y gran parte de la película esperamos ese momento. Esa acción dramática. El cineasta hace que el espectador se ponga en la piel del hijo. Qué pasaría si nuestro padre fuera transexual. Cómo lo tomaríamos. Lo podremos aceptar o lo negaremos hasta nuestra muerte.

Sigamos con los protagonistas. Toby es un muchacho rebelde y drogadicto. Tiene sueños como todos los adolescentes. Sueña con conocer a su padre, el cual sabe que vive en Los Ángeles y por eso, cuando tenga dinero, lo irá a visitar para no ir con las manos vacía y que vea y se de cuenta que él es un joven responsable y de buen futuro. Pero también es una persona con traumas y miedos.

Ambos, Bree y Toby son personas con conflictos personales fuertes. La personalidad del transexual se va enfrentando a sus temores a medida que los minutos van avanzando. El encuentro con sus padres es drástico. El encuentro con su hijo es intenso. La fuerza que lleva en su alma es envidiable. No se deja llevar por el viento y se enterquese en su decisión. Ya no es hombre, ahora es mujer.

Por otro lado, Toby es una consecuencia de abusos constantes de su padrastro. Es el resultado de una madre que se suicidó. Es el efecto de un padre biológico dubitativo con su sexualidad. Vivió en un ambiente hostil, lleno de drogadictos, delincuentes y estafadores. Lo que se ve de Toby es una mezcla de todo eso y más.

El rostro de Bree tiene una textura desagradable. Por momentos se reconoce a la mujer, por otros, al hombre. Su voz ronca. Sus uñas extremadamente largas. El movimiento de sus manos trata de ser agradables pero muchas veces no lo son. Su caminar es fingido y escasamente verosímil.

La actriz detrás de Bree es versátil y extremadamente expresiva. Felicity Huffman protagoniza al transexual que inunda el écran en todo momento con su sonrisa extraña. Pero al mismo tiempo, es imposible desligarla del papel de Lynette Scavo en “Desperate Housewives”. No porque el personaje se parezca, sino por la mujer sensual y cariñosa que representa en la serie de televisión, lo que hace un poco difícil separar la sexualidad original de la actriz.

Huffman contiene mucha fuerza y un parco desenvolvimiento. Contiene su sensualidad para mostrar a un transexual en potencia. En los primeros planos contemplamos las facciones duras y desencuadradas de Bree. Pero también apreciamos a Huffman sintiéndose hombre, hablando como hombre y reaccionando como hombre también. Un grato encuentro con talento y desarrollo natural.

Una de las escena importantes y críticas de la película es la noche en que Bree llega a casa de sus padres junto con Toby. Es el momento en donde Bree decide contarle que ambos son “padre e hijo”. Pero no lo hace por decisión propia sino que, lo que llevó a eso fue una desequilibrante situación que forzó a hacerlo. La fotografía cálida, amarilla entra en la mente de Toby. Decide abrirse completamente a Bree pero de manera sexual. Es cuando el padre, vestido de mujer, decide contarle la verdad a su hijo.

La sala de cine enmudeció, el sonido se hizo invisible. La tensión se convirtió en una montaña de incertidumbre y nadie puede creer lo que había pasado. Fue un momento difícil, verdadero y extenuado. La situación se evapora, pasan los segundos y ya estamos viendo otra escena. Todo queda en el aire, hasta que luego, en unos minutos más, todo regresa a la “normalidad”. Toby acepta, Bree se complace en saberlo, y todo continúa su rumbo inevitable.

PELÍCULA: UNA NOCHE EN EL MUSEO

Adam Sandler protagoniza Una Noche en el Museo. Una película dirigida por Shawn Levy, quien llevó a la pantalla la última versión de “La Pantera Rosa”. Esta vez, los personajes de un museo cobran vida y un guardia de seguridad (Sandler) inexperto quedará prisionero de las fantásticas cosas que sucedan durante las noches.

Una historia de aventura mezclada con amistad, amor y perseverancia nos deja un museo que por el día es aburrido y hasta tenebroso con tanta información y objetos extraños, pero que por las noches, desde los leones disecados hasta las estatuas de bronce cobran vida.

Aparte de los gestos exagerados y movimientos predecibles de Sandler, un veterano actor acompaña con su magistral actuación. Estoy hablando de Robin Williams como el presidente Teddy Roosevelt quien durante la película lo ayuda con sus consejos y “tips”.

“Creo que la mayoría de nosotros ha tenido alguna experiencia en la que, pasando al lado de una estatua en un museo, podría jurar que me seguía con la mirada”, comentó el director Shawn. Esto es cierto, muchas personas dicen que al pasar frente a la Giocconda de Da Vinci, esta les sigue con la mirada. Puedo decirles que ese dato es cierto.

Quizás sea por esto que la película sigue todavía en segundo puesto en el Top Office de Estados Unidos, recaudando mucho dinero a pesar que la crítica la cataloga como “regular”. Me refiero a que nos gusta soñar y darles vida a seres inanimados. “Toy Story” por ejemplo, es una historia de juguetes que, cuando nadie los ve, se convierten en seres tan humanos como nosotros.
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